Baja visión · Optometría

¿Qué es la baja visión y para quién está indicada?

La visión desempeña un papel fundamental en nuestra autonomía. Sin embargo, existen personas que, incluso utilizando gafas o lentes de contacto correctamente graduadas, continúan teniendo importantes dificultades visuales en su día a día.

La baja visión es una disminución importante de la capacidad visual que no puede corregirse completamente mediante gafas, lentes de contacto convencionales, tratamiento médico o cirugía.

¿Qué es exactamente la baja visión?

Una persona con baja visión conserva cierto grado de capacidad visual, pero esta puede no ser suficiente para realizar con normalidad algunas actividades cotidianas.

Dependiendo de cada caso, las dificultades pueden afectar a diferentes aspectos de la visión. Algunas personas pueden tener problemas para distinguir detalles, otras pueden presentar una reducción del campo visual, mayor sensibilidad al deslumbramiento o dificultades para desenvolverse en determinadas condiciones de iluminación.

Importante

No todas las personas con baja visión ven de la misma manera

El tipo de pérdida visual y las necesidades pueden ser completamente diferentes de una persona a otra. Por eso, la valoración debe realizarse siempre de forma individualizada.

El objetivo de la atención en baja visión no es recuperar una visión que se ha perdido de forma irreversible, sino estudiar la visión disponible y buscar soluciones que permitan aprovechar al máximo el resto visual de cada persona.

¿A quién puede afectar la baja visión?

La baja visión puede aparecer a diferentes edades, aunque tiene una especial incidencia entre las personas mayores debido a la mayor prevalencia de determinadas enfermedades oculares asociadas al envejecimiento.

Puede estar relacionada con diferentes patologías que afectan al sistema visual. Entre ellas se encuentran, por ejemplo:

Degeneración macular asociada a la edad Puede afectar especialmente a la visión central y dificultar actividades como leer o reconocer rostros.
Glaucoma Puede provocar alteraciones progresivas del campo visual.
Retinopatía diabética Una complicación de la diabetes que puede afectar a diferentes estructuras de la retina.
Enfermedades de la retina Existen diferentes patologías retinianas capaces de provocar una reducción importante de la capacidad visual.

Cada patología puede afectar a la visión de una manera distinta. Por este motivo, dos personas diagnosticadas con baja visión pueden presentar necesidades completamente diferentes.

¿Cómo puede afectar la baja visión al día a día?

Las dificultades dependerán tanto del grado y tipo de pérdida visual como de las necesidades y actividades habituales de cada persona.

Algunas situaciones pueden resultar especialmente complicadas:

  • Leer libros, periódicos, cartas o documentos.
  • Reconocer rostros a cierta distancia.
  • Ver correctamente la televisión.
  • Utilizar un teléfono móvil, ordenador o tablet.
  • Identificar precios, etiquetas o productos.
  • Desenvolverse en lugares con poca iluminación.
  • Realizar determinadas tareas domésticas.
  • Orientarse o desplazarse con seguridad.
  • Realizar actividades de ocio que requieren precisión visual.

El objetivo depende de cada persona

No se trata únicamente de saber cuánto ve el paciente. También es importante conocer qué actividades quiere o necesita realizar con mayor facilidad.

Leer, cocinar, utilizar un teléfono móvil o reconocer rostros pueden requerir soluciones diferentes.

Baja visión no significa ceguera

Es importante diferenciar ambos conceptos.

Una persona con baja visión mantiene una capacidad visual que puede ser utilizada y, en muchos casos, optimizada mediante diferentes estrategias y ayudas específicas.

Precisamente, uno de los principales objetivos de la optometría especializada en baja visión es determinar cómo aprovechar mejor esa visión disponible.

En baja visión no solo importa cuánto ve una persona, sino qué necesita ver y qué podemos hacer para ayudarle a aprovechar mejor su visión disponible.

¿Qué son las ayudas de baja visión?

Existen diferentes recursos diseñados para facilitar determinadas actividades a las personas con baja visión. La elección dependerá del tipo de dificultad visual y del objetivo que se quiera conseguir.

Entre las posibilidades se encuentran las ayudas ópticas, diferentes soluciones electrónicas, adaptaciones del entorno y otros recursos diseñados para mejorar el aprovechamiento de la visión disponible.

1

Ayudas ópticas

Diferentes sistemas de aumento pueden facilitar tareas concretas como la lectura o la observación de detalles.

2

Ayudas electrónicas

Algunos dispositivos permiten ampliar textos e imágenes o modificar sus características para facilitar su visualización.

3

Adaptación del entorno

Mejorar la iluminación, aumentar el contraste o adaptar determinados elementos también puede facilitar algunas tareas cotidianas.

No existe una única ayuda válida para todas las personas. Una solución que funciona correctamente para leer puede no ser la más adecuada para ver la televisión o reconocer algo a distancia.

Filtros de absorción selectiva

Otra de las ayudas que pueden valorarse en determinados pacientes son los filtros de absorción selectiva. Estos filtros están diseñados para reducir determinadas longitudes de onda de la luz y pueden contribuir a mejorar el confort visual.

En algunos casos de baja visión pueden utilizarse para mejorar el contraste y disminuir la fotofobia, es decir, la molestia o sensibilidad excesiva ante la luz.

Esta reducción de la sensibilidad lumínica también puede resultar de interés en algunas personas que presentan fotofobia asociada a migrañas. La elección del filtro debe realizarse de forma individualizada, ya que no todas las personas responden igual ni necesitan el mismo tipo de filtrado.

La importancia de la optometría en las personas mayores

El envejecimiento puede venir acompañado de cambios en nuestra visión y de una mayor incidencia de determinadas patologías oculares. Por este motivo, la atención visual adquiere una especial relevancia en las personas mayores.

La optometría geriátrica tiene en cuenta tanto las características visuales como las necesidades específicas que pueden aparecer durante esta etapa de la vida.

Mantener el máximo grado posible de autonomía puede ser especialmente importante. Poder leer, reconocer a familiares, utilizar un teléfono o desenvolverse con mayor seguridad son actividades que tienen un impacto directo sobre la calidad de vida.

¿Cuándo debería realizarse una valoración de baja visión?

Una valoración puede ser especialmente recomendable cuando una persona presenta una pérdida visual permanente y sus gafas habituales ya no permiten resolver suficientemente las dificultades que encuentra en su día a día.

Durante el estudio se analiza la visión disponible y se identifican las actividades que resultan más importantes para el paciente.

A partir de ahí pueden valorarse diferentes ayudas, adaptaciones o estrategias destinadas a facilitar esas tareas concretas.

El objetivo debe ser siempre individualizado: buscar la mejor manera de utilizar la visión que conserva cada persona.

Vivir con baja visión: aprovechar al máximo la visión disponible

Recibir un diagnóstico relacionado con una pérdida importante de visión puede generar muchas dudas, especialmente cuando las gafas convencionales dejan de proporcionar la mejora que la persona necesita.

Sin embargo, conservar una visión reducida no significa necesariamente tener que renunciar a todas las actividades que antes se realizaban.

Una valoración especializada permite conocer qué capacidad visual permanece, cuáles son las principales dificultades y qué recursos pueden ayudar a mejorar la autonomía en determinadas tareas.

AudioVisión

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En AudioVisión contamos con servicios especializados en baja visión para estudiar cada caso de forma individualizada y valorar qué ayudas o soluciones pueden adaptarse mejor a las necesidades de cada persona.

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